Este es un texto mío, pero reciclado y reeditado, ya que me vuelve a hacer mucho sentido en este momento.
"Si dejáramos de tener miedo a cometer errores, nos equivocaríamos menos."
Así me vino esa frase a la mente, con gran insistencia. A esa idea le siguió otra, que si bien ninguna de las dos es nueva, deben ser recordadas más a menudo: Nadie, ni tus padres, tus empleadores, amigos, hermanos y demás gente que te rodea, sobre todo aquellos que te quieren u ocupan un lugar de importancia en tu vida espera que no te equivoques. Lo que sí se espera de ti es que aprendas, con el tiempo, a enmendar los errores que cometes y retomar el camino. Lo más importante es que dejando a un lado quiénes esperan qué de uno, se encuentre la capacidad de fijar ese objetivo y buscar ciertas virtudes para lograrlo: humildad para reconocer las equivocaciones y paciencia para volver a empezar. Sin reproches, sin temores, sólo volver a empezar.